martes, 19 de octubre de 2010

Frank y yo en: La Playa

-Tal cual, quedó enterrado por sus cientos de recortes de periódicoss y revistas, papeles, fotografías, cartas, todo archivado minuciosamente en estantes viejos que se vencieron y cayeron sobre el pobre anciano...

-cuántas veces has contado eso?!

-muchas, no dejo de pensar en ese extraño suceso. Murio entre algo que quería, en el fondo quizá deseaba morir así, sólo así y no de otra forma, de qué otra forma podía morir? sin ser algo que atentara con su dignidad, como un terremoto...

- Tú, cómo piensas que morirás?

- no lo sé, pero me gusta pensar que de cierta manera yo voy a decidir mi muerte

- ambicioso...

- no todos podemos ser tú

- lo mio es diferente tich.

y nos quedamos más de 20 minutos en silencio, sólo mirando hacia el horizonte, el sol se ponía y la piel se nos tornó violeta, la atmósfera naranja advertía a los bañistas que debían regresar a sus hoteles a cenar, a la happyhour, al swimming pool o a donde fuera... Quizá nosotros hubieramos hecho lo mismo, pero habíamos llegado en ADO y teniamos nuestras cosas al lado, dos mochilas y nada más.

Puta madre!, los moscos!, dije desesperado y saqué el repelente, me lo pasé por el cuerpo y luego se lo pasé a Frank, después de eso... más silencio.


la brisa se ponía más pesada: llena de sal y con ese olor a mar tan característico, era que la noce caía;

nos cambiamos las sandalias, el se puso las mías y yo las suyas, nos paramos y caminamos un rato rozando apenas la espuma de las olas, subimos por las piedras hasta un acantilado de no más de 2 metros, que sin embargo, por la oscuridad como imponía...abajo sólo se oía el romper impetuoso de las olas en un negro casi absoluto.

Frank que no había pronunciado palabra río burlonamente pero casi musitando y me dijo

- y sí te reto a morir?
- no hay nada de justicia ahí, yo sí puedo morir
- y yo?
- tu eres una estafa!

Frank me rodeó el cuello con su brazo y con su pierna intentaba derribarme, moría de susto, me acercó lo más que pudo al acantilado y parecía querer tirarme, como no me dejaba me tiró un puñetazo al higado... sentí el sudor tan frío recorrer mi piel al contacto con algunas gotas de mar que salpicaban al romper de las olas...

Con lo que me quedaba de fuerzas sólo atiné a empujarlo hacia atrás, funcionó, caímos a las húmedas rocas y todo el impacto fue sobre la espalda de Frank, hizo un ruido de dolor, nos paramos y quedamos frente a frente, si no fuera porque Frank es muy blanco no habría notadoque estaba ahí, pude ver una sonrisa amplia dibujarse en sus labios y no respondí el gesto.

se quedó inmovil, me puse hacia atrás y lo empujé al mar, solo escuché su cuerpo golpear el agua y hundirse, supongo, no escuché nada, ni un grito, ni un pataleo, ni otro movimiento más que el que haría un bulto tirado al oceano...

Frank ya no me habló

Frank ya no se movió

Frank estaba muerto.

1 comentario:

Rod dijo...

Me agrada, es muy buena y tiene un estilo como envuelto en el misterio, aunque creo que esta vez las frases del final le quitan ese enigma. Pero ha mejorado.